
En 2013 acabó de consolidarse un fenómeno que está dando mucho que hablar en las conversaciones sobre televisión. No me refiero a Netflix, a #littlesecretfilm ni a Toñi Moreno. Hablo de la audiencia social o, lo que es lo mismo, la medición de la cantidad de personas que interactuan con un ordenador o teléfono móvil como segunda pantalla. Esta no sirve como sustitución de los datos de audimetría que recoge Kantar Media, pero sí ofrece un dato complementario sobre los formatos más exitosos de la televisión. Que existe relación bidireccional entre tele y redes sociales es un hecho indiscutible, pero interpretarla y conocer las relaciones de causa-efecto entre ambos soportes es todavía un reto para cadenas y anunciantes.